24.9.05

Kumquat

Quiero un kumquat.
Y un magnolio blanco.
El otro día (como dos meses atrás o más) iba por un calle de El Golf, y afuera de un edificio, lo ví. Un magnolio blanco. Un tronco firme y en abanico, ramas gruesas con entrenudos abriéndose, pocas hojas, pero con unas bellísimas y solitarias flores blancas.
Y me imaginé que ese árbol sería perfecto para el jardín de la casa de un príncipe oriental.
Y quiero un kumquat para poder observar y comer sus frutos tan graciosos y originales y orientales.

Y quiero regalar esos dos arbolitos a alguien que los riegue y los cuide.
Y que cuando los mire se acuerde de que yo se los regalé.

Ellos estarán siempre ahí. Yo siempre me voy.
Ellos echarán raíces. Yo no las tengo.
Ellos soportaran el frío y la lluvia. Yo no soporto el invierno y sus durezas.
Ellos son capaces de soportar grandes heladas. A mí, con una leve brisa de frialdad, se me congela el corazón.

Uno enseñará hermosas flores blancas cada temporada, y mantendrá erguida su belleza siempre creciente, nunca desmedrada. Yo, algún día, comenzaré a enseñar las arrugas y las canas, y los signos del tiempo apagando la belleza.

El otro dará frutos siempre dulces y brillantes. Yo no se si los daré algún día.

Quiero dejarle algo que le guste, y que le haga pensar en mí.
No quiero que deje de pensar en mí porque quiero estar siempre ahí, pero no se de qué otra forma estar presente.

Y recuerdo una canción de Cerati:

"qué otra cosa es un árbol
más que libertad
si te abrazo
es para sentir
que a nuestro amor
nunca podrán sacarlo de raíz
sacarlo de raiiiiiiiiiz..."

2 Comments:

Blogger TiNO RO said...

La triste realidad es que los árboles y plantas también envejecen y mueren...
Buen regalo en todo caso, con mucha melancolía.

Saludos,
Tino RO

8:29 AM  
Blogger Tris said...

me conformo con las amapolas que consegui para mi jardin. pero quizas.... quiera mas...

9:10 PM  

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